Quien quiera disfrutar del frenesí, el calor y el colorido que solo los carnavales latinoamericanos saben brindar, no es necesario ir tan al sur. De hecho, en plena región caribeña, Panamá tiene uno de los carnavales más fascinantes y llamativos que puedas imaginar y hoy te invitamos a conocerlo.

El carnaval panameño: cuatro días de magia, colores y alegría

El carnaval panameño, mejor conocido como Los Carnavales de Panamá, tiene una prolongada duración de cuatro días consecutivos en los que se realizan diversos festejos por todo el país, llenando de alegría al pueblo panameño y sorprendiendo a la gran cantidad de turistas que se acercan para esta gran festividad, muy similar al carnaval dominicano y el impacto que tiene.

Como toda celebración carnavalesca de esta índole, su verdadero origen está fuertemente relacionado con la tradición y la espiritualidad, en este caso, con el cristianismo en particular. Así, los Carnavales de Panamá tienen una extensa tradición que se remontan en el tiempo y se celebran desde hace más de cien años. Según se estima, los primeros se celebraron a comienzos del 1900.

En este sentido, los carnavales se celebran durante los cuatro días previos al Miércoles de Ceniza, es decir el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos del cristianismo, cuarenta días antes del Domingo de Ramos que da comienzo a la Semana Santa.

El carnaval comienza durante la noche del viernes, día en que se corona a la reina del carnaval, dando lugar al inicio de la fiesta y los desfiles de grupos de danza, carrozas, mascaradas, disfraces y papel picado que paralizan la rigidez de la monotonía cotidiana, liberando a la ciudad de sus rígidas responsabilidades.

Al día siguiente, en la mañana del sábado, la fiesta no se detiene y empieza una de las instancias favoritas de la gente: las mojaderas. También referidas como los cuelcos, en las mojaderas se realiza un combate de agua en el que no hay quien no participe. En ellas se estacionan varios camiones cisterna en plazas públicas, parques y otros puntos estratégicos de los alrededores para rociar a la gente con agua del río, al tiempo que música popular y festiva, desde salsa y merengue a afrocubana, jazz y folclore panameño, sacude a cada participante.

Solo el calor del clima caribeño y su cálida gente propicia un evento con una magnitud como esta y hay baldes y bombas de agua para todo el mundo. La alegría, la felicidad y las buenas energías lo cubren todo, generando una atmósfera realmente mágica, llena de respeto y ganas de disfrutar. A medida que el sol va partiendo, las fiestas empiezan a trasladarse puertas adentro, en cada hogar y cada club nocturno.

El domingo se descansa un poco, pero solo lo suficiente para recargar algunas energías, caro. Cerca del mediodía ya continúa el festejo, realizándose nuevas instancias de baile, danza típica y desfiles con toda clase de atuendos, especialmente los tradicionales de Panamá, con sus polleras y entramados de colores. Por la tarde, el ciclo comienza nuevamente y, como no podía ser de otro modo, se extiende del mismo modo durante todo el lunes.

Acercándonos al final de esta intensa y tan especial festividad, en la mañana y primeras horas del mediodía del martes se lleva a cabo el más grande e importante desfile, marcando el cierre y extansiando a cada participante. Inmensas carrozas llenas de color, brillo y hermosos seres que bailan y sonríen hacen de este un momento absolutamente singular.

Algunos de los puntos calientes más importantes durante el carnaval son, por ejemplo, Las Tablas, Chitré, Dolega, Capira, Penonomé, La Capital, Santiago o Chepo, entre otras. A su vez, el alojamiento es sumamente accesible y hay un amplio abanico de posibilidades. 

En 2018, Los Carnavales de Panamá se estarán celebrando del 10 al 13 de febrero y si eres de esas personas que disfrutan deshaciéndose de sus responsabilidades para apreciar y vivir el momento, con el calor de la hermosa gente panameña y su exótico alegría, no puedes quedarte sin conocer esta oda a la vida.